A 3 meses del gran viaje, parece todo un estado de locura, en que cada noche camino desgraciado hacia el bus, pensando, mirando, rabiando, viendo como todo se mueve, y uno esperando, como viendo un condenado semaforo apocaliptico, que suelte su condenada luz verde y salir disparado como un mar de fuego para abrazar lo azul del mundo, la vida que nos llama, perdiendo el tiempo aqui, y una América que estalla en gritos, noches colosales con estrellas colosales, huelo el camino como el verdadero olor a hogar...