Día 21
CHIAPAS
CHIAPAS
El inicio de la sierra selvosa, las aves de colores surcando los grandes acantilados y los sonidos extraños de la tierra, los ecos de las ceibas incrustadas en las rocas es la bienvenida a Chiapas el ultimo estado Mexicano antes de cruzar nuestra primer frontera.
Manejamos como se nos hizo costumbre por la carretera libre, vamos mas en contacto con la naturaleza, subiendo y bajando cerros, viendo y conviviendo con los caseríos y pueblos y caseríos que hicieron vida a la orilla de la carretera. La autopista es aburrida y monótona. Llegamos a cascada del aguacero, bajamos un gran cañón y ahí estaba el agua corriendo por entre las faldas de la montaña. Ya de regreso tuvimos nuestra primera gran caída, varado al lado del camino, patas arriba fue imposible parar a Bucefalo, ya atardecia y varias camionetas llenas de indígenas pasaban, con mirada desconfiada, hacian caso omiso a nuestras peticiones de ayuda. Temimos que así fuera en el resto de Centroamerica
Terminamos en un caserío territorio de Bachoco, el guardia, German, nos explicaba de las grandes extensiones de selva que Bachoco esta desmontando para poner naves llenas de pollos y como la compañía ha venido comprando y/o dejando en banca rota a las compañias locales. Para el era un gran logro estar trabajando ahí, como guardia de seguridad, después de trabajar 2 años con contrato temporal sin acumular antiguedad, ni prestaciones, ni vacaviones, ni seguro, porfin ya es trabajador de planta y por supuesto que le pagan mejor que con las compañias locales que mal pagan mas la mano de obra de la región.
Conocimos la sima de las cotorras, recorrimos las calles de Tuxtla Gutierrez, subimos el cañón del Sumidero, vimos pueblos inundado, con el agua en el techo, de la iglesia del lugar se veía solo la cúpula. Indígenas, muchos indígenas, con sus vestidos típicos, miradas curiosas y reservadas, no de muchos amigos y menos si tratas de retratarlos. Nosotros hombres blancos nos quedamos con las mejores tierras, los mejores valles y a las orillas de los ríos. A ellos los recluimos en las alturas, los mandamos a que se murieran de frió o de hambre en las montañas, pero aun así se aferran a la vida, a sobrevivir y a no perder sus costumbres. Aprendieron a cultivar entre las rocas, el maíz sigue siendo la base de su vida después de miles de años, apenas hablan español.
Arriba en las sierras la temperatura baja y la neblina impide la vista, el frió congela las ya de por si entumidas manos, la selva se convierte en bosque y bajando regresamos a la selva de nuevo. Esa noche conte 87 piquetes de moyotes en un solo brazo, 68 en el otro. Dias depues me daria cuenta que me intoxique con un pescado que comimos.
Que mejor lugar para festejar el día de la raza que en San Cristóbal de las casas Chiapas, donde cada segundo desde los 1500’s hasta la fecha siguen peleando silenciosamente la cultura occidental contra la indígena, que se niega a someterse, el modernismo contra las costumbres milenarias, cafés, galerías y restaurantes al estilo europeo, todo al servicio del turista extranjero, hasta la dignidad. El pueblo indígena caminando por las calles relegado a las orillas de la ciudad, no explícitamente pero implícitamente en los precios.
Una manifestación del FNLS (Frente Nacional por Lucha por el Socialismo) y miles de indígenas marchando por las calles nos recuerdan que la lucha continua, indígena totalmente la organizacion. Topamos con una comunidad de Alemanes en su mayoría mujeres que vienen de voluntarias a ONG’s Mexicanas. Tania oriunda de San Cristóbal nos explicaba de su ONG socio-ambientalista que buscan maximizar los recursos sin dañar el medio ambiente nos explicaba que la raíz de los problemas ecológicos es el capitalismo que utiliza como base el petróleo. Por eso de la agenda política detrás de la ecologíca, en el fondo un cambio en la forma de utilizar los recursos naturales sera un cambio en el sistema económico.
Odiseo





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