Honduras
Desayunamos por última vez con nuestra familia salvadoreña. Alistamos nuestros tiliches y emprendimos nuestro camino de regreso a la carretera. El camino de regreso no fue tan brutal como la ida, pues de día se veían los hoyos y podíamos esquivarlos fácilmente. Ya en la carretera partimos a la frontera con Honduras a solo 30 minutos de ahí. Otra vez a lidiar con la autoridad.
La frontera es muy similar a las demás, pobreza es lo que se percibe en la imagen que generan los sentidos. Edificios viejos y despintados, camiones cargados de cajas y canastas en el techo, la gente se amontona dentro de ellos como pueden. También se observa un montón de gente lleno y viniendo, a pie o en bicicleta cruzando la frontera todos los días para hacer sus actividades diarias.
El permiso para entrar Honduras nos costó 35 dls solo para cruzar 120 km de territorio hondureño. En la aduana tuvimos nuestro primer encuentro con la corrupción. Era día festivo, así que todos los bancos estaban cerrados. Teníamos 2 opciones: esperar hasta el lunes y hacer el pago de nuestro permiso o pagar ahí mismo y sin recibo de pago obtener nuestro permiso para transitar por el país. Decidimos contribuir a la putrefacción del las instituciones del país.
El paisaje hondureño es igual que el Salvador. La misma pobreza, el mismo clima, las mismas caras, el mismo acento, mucho maíz y selva tropical muy parecido a Tabasco, México. En nuestro corto transitar por Honduras tuvimos otros 6 encuentros con la corrupción, eso nos da un promedio de; un encuentro con la corrupción cada 20km. Retenes policiacos cada 20 km te revisan absolutamente todos los papeles, pasaportes, engomados y al último, cuando descubren que todo está en regla, pretenden multarte por no traer extinguidor. Extinguidor en la moto, Chale!!!
Teníamos, otra vez, 2 opciones: esperar a que fuera lunes y pagar nuestra multa en el banco o pagarla ahí mismo sin recibo ni nada. Nos empezábamos a acostumbrar a esa historia del”no recibo.” Del primer reten nos desafanamos con algo de labia moral improvisada, en los demás, no corrimos con tanta suerte. Tuvimos que dejar algunas lempiras equivalentes a 2 o 3 dls en cada reten.
Por lo que se pudo percibir en nuestra breve estancia en Honduras, el país todavía sufre de ingobernabilidad a raíz de la inestabilidad política surgida de la destitución del presidente Manuel Zelaya. Sin ganas de pasar 1 minuto más en Honduras cruzamos la frontera sin sellar salida y nos introdujimos a Nicaragua Sandinista. Habíamos cruzado el país en 2 hrs de camino y 4 de estar lidiando con la autoridad.
1 comentario:
ulices te extraño aa me hacias reerereirr bastant jaja tkm ke diosito melobendiga a ti a y a tu camarada de colombia a mexico (andre)
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