cruzamos a costa rica, y lo mismo de siempre en las malditas fronteras sureñas, luego de recolectar como 10 firmas de permisos, sonamos el motor y salimos a 180 por hora en busca de las playas costarricenses, nuestro nulo conocimiento del terreno hizo que cometiéramos una vez mas el error de meter a la Búfalo por un cerro lleno de pendientes y pozos, en busca de una playa que no aparecía, nos caímos alrededor de 30 veces en el proceso de llegar, al llegar había un condenado rio que impidió pasar, después del esfuerzo, dejamos la moto con un nativo de la zona, y fuimos a la condenada playa, estuvimos un rato descansando y al regresar decidimos subir de nuevo, fue una de las cosas mas rudas que hemos intentado, bajar y subir la moto por un cerro, ¡carajo! Igual se nos cayo muchas veces y la gasolina se salía a borbotones por el costado, llego la noche y tuvimos que acampar en la subida del cerro, Ulises fue a conseguir algo de comida, regreso y después paso un nativo con un caballo, desde las tinieblas escuchamos la voz que decía, les puedo ayudar a subir la moto con mi caballo? A lo que nosotros respondimos con un cojonudo en chinga!!! Amarramos el timón de la Búfalo a la soga que el caballo sostenía por su cuello, el jinete desconocido metió unas patadas a su corcel milenario y la Búfalo empezó a avanzar, Ulises manejaba con técnica para no caer de nuevo, yo le ayudaba de vez en cuando sostener el peso, la subimos a la zona en donde ya se podía seguir camino, y el corcel milenario siguió su camino, el tío iba chiflando alguna canción canibalesca desconocida, regresamos al campamento base y comimos los huevos y el arroz con tanta devoción, que yo al menos no me di cuenta de que eran huevos de tortuga, Ulises me lo dijo cuando ya iban de camino a mi estomago! El muy cabrón!
llegamos a San José de costa rica con solo el deseo de cruzarlo ya que decían que allí es muy peligroso, compramos una llanta trasera nueva, ya que traíamos ya un hilacho de llanta, andábamos con la muerte rodando literalmente, y la compramos, luego la cambiamos y fue todo un pedo, ya que el mecánico que se supone debía hacerlo no estaba, así que fuimos a una desponchadora de carros y tuvimos que quitarla y ponerla nosotros, cosa nada facil pero no imposible, y pues de allí paso lo mismo, chingos de gentes impresionados por al motocicleta, de hecho es nuestra carta de presentación, toda la gente se queda acojonada al ver la potencia, el tamaño y el motor, nos preguntan que motor trae? les decimos, 1600 cc, y casi se echan a correr, avientan madres y padres, cojonudos, pura vida, chevere, no mames, utaaaa, 1600 pa su madre, y pues al día decimos eso como 10 o 15 veces, la gente quiere saber que carajo.
cambiamos la llanta y empezó a llover en san José y paramos en una gasofa, el gerente de la gasofa nos ofreció café solo porque éramos mexicanos, pan con mantequilla, y luego llego una chica muy hippie y hermosa, nandy, ah tíos si la hubieran visto, era toda una sinfonía a la vida, libre y bella, natural, cojonuda, le hablo a un amigo y en un dos por tres nos consiguió posada, nos invito a un concierto de un grupo muy cojonudo, el genero era psicotropical o psicotrópico, algo de mezcla cumbiera, con rock, ska reggae, soul, blues, pero sobre todo una vibra que acojonaba, había gringos, europeos, de todo Centroamérica y demás almas atormentadas y sedientos de cerveza y fiesta, el lugar a reventar, y una chica japonesa que se hospedaba en donde nos dieron asilo se pego a mi, sayuri se llama, tuvimos muy buena química y vibra, la chica no sabia mucho ingles ni español, y era difícil comunicarse con ella, pero la verdad no necesitábamos hablar, nos tomamos dos cervezas y todo fluyo, la música nos contagio y empezamos a charlar, con señas y yo corrigiendo su español, la chica me movió todo por dentro y me acojono, me explico que había dejado a su novio por viajar, viene desde nueva york hasta panamá, y me pregunto que si yo tenia chica, le dije que deje a la chica con la cual estaba viviendo desde hace siete meses por viajar, y me dijo algo muy cojonudo, dijo: puedes conocer a alguien en el camino, así como tu y yo nos estamos conociendo, allí es cuando la música y la gente y la lluvia y los bartenders se quedaron congelados, fue algo mágico, un chico cualquiera mexicano y una chica japonesa hablando en medio de la noche, en medio de locos y alcohol y música, bebimos cerveza y bailamos y seguimos platicando, no se despego de mi para nada, me pedía que la acompañara al baño y ella invito las cervezas, se porto cojonuda, y ella me seguía preguntando muchas cosas que ahora no recuerdo, de repente ella se quedaba parada con los ojos cerrados y medio bailando, y yo observando como si viera al mismísimo leviatán, su paz y su trip me conmovieron mucho por dentro, yo tranquilo bebiendo y observándola.
después ya terminada la noche nos fuimos a la casa en donde nos hospedábamos, dormimos y en la mañana ya no pude despedirme de ella, ya no le podre preparar comida mexicana como le había prometido, y no me podrá ofrecer te, como me lo había prometido, recuerdos viajan a la velocidad de la luz y chocan unos con otros, la gente nueva es como aceite de motor, me ayuda a seguir, y de viejo que me espera? se han preguntado eso? que nos espera? que piensan de su vejez? o solo viven el momento? o porque no cambian su estilo de vida de una vez por todas? maldito henry miller contribuye a estar totalmente confundido... en costa rica esta lloviendo muy hard, es el país que mas hemos tardado en cruzar, en un arranque de desesperación cruzamos de san José a Pérez Zeledón, entre los dos hay un cerro que le llaman cerro de la muerte, no esta muy peligroso que digamos, el problema es la neblina, diooooossss!!!! que neblina señores, nos cagamos en los pantalones de ver tanta neblina, ni con luces altas podías ver a diez centímetros, aun así decidimos cruzarlo, neblina, neblina neblina, es algo cabron porque eran curvas no muy prolongadas, dos carriles, luego empezó a llover tan cabron que paramos en una bendita cafetería, en la cual descansamos por dos horas y la lluvia no cesaba, y decidimos darle aun así duramos como 4 horas para pasarlo, pero la verdad nos hemos vuelto unos expertos en el camino, ya hemos cruzado todo tipo de terrenos con la bufalo,al salir del cerro dejo de llover como suele suceder, absolutamente todo estaba mojado, le pedimos a un tendero que nos dejara poner la tienda para dormir, el tío se porto cojonudo y nos ofreció su bar a medio construir para dormir.
al siguiente día la Búfalo se le quebró el espinazo trasero y paramos con un soldador antes de llegar a panamá para reforzarla, partimos y cruzamos panamá, y en otro arranque de locura decidimos manejar de noche, con lluvia y en carretera de dos sentidos, unos kamikazes expertos y que todo se las trae floja, nos pusimos todo encima, dos pantalones, calcetines, overoles, ponchos y pañuelos, y le dimos, Ulises se durmió un poco en el asiento trasero, yo hice lo mismo, fue un viaje silencioso, entre la lluvia y los carros que venían de frente, cuidando la técnica y la velocidad, fue un viaje de lo mas extraño, en silencio total, en la noche y la carretera, y la domamos, la carretera se doblego ante nosotros, acampamos en una gasolinera a 200 km de la ciudad de panamá.
nuestro viaje desde que empezó es una aventura y una transformación, somos animales salvajes en busca de la juventud eterna, estamos locos por la juventud y la vida, si una bandera llevamos es la de la vida, no pertenecemos a la familia común de holgazanes y vividores a la que estamos acostumbrados a ver, tenemos ojos de águila para ver el futuro a distancia, y cruzamos volcanes con nuestras llantas, aplastando todo a nuestro paso, viviendo, viajando, observando, levantando la mano y saludando, Centroamérica y Sudamérica, y todo, en el camino vivimos y somos el camino.
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