viernes, 25 de febrero de 2011

Bocas del Toro 18 Noviembre 2010 Dia:58




Dijimos adiós a la gente de Azuero, dejamos nuestro rinconcito mágico sin voltear a tras para evitar las ganas de dar vuelta en U y quedarse a hacer vida en aquel pueblo místico: En verdad que nos tentó la idea. Apagamos los ardientes latidos del corazón y las ganas de quedarse apretando el acelerador con dirección al norte y pensando en nuestro próximo destino: Bocas del Toro.

Bucéfalo estiraba los pies después de 5 días de entumecimiento, relinchaba y reparaba de vez en cuando, alistándose para las grandes distancias. Saltamos de las playas del mar pacifico a las hermosas playas del mar Caribe del lado del Atlántico. Nos fuimos saltando montes, montañas y valles. Paisajes hermosos inolvidables que no retrate por no romper con aquel momento mágico, paisajes que se superan el uno al otro siempre el presente mejor que el anterior.



“Ojala y la memoria siempre recuerde las grandes personas y los fantásticos paisajes que no retrate por falta de valentía o más bien por no interrumpir la magia del momento. No cabe duda que las mejores fotos de un fotógrafo son las que están solamente impresas en su mente y susrecuerdos.”

Bajamos al nivel del mar otra vez, estábamos entre pueblos de la selva tropical a las orillas del mar Caribe, la pobreza no pareciera tan deslumbrante como antes o mas bien nos estábamos acostumbrando a ella. Tal vez se confunde con el ambiente cultural distintivo de todos los pueblos latinoamericanos y es ya parte del paisaje cotidiano, comienza entonces a pasar desapercibida.



La gente construye sus casas de troncos de madera y techos de paja sobre una base elevada a 2 metros de altura para eso de las inundaciones. La madera es vieja y despintada, los niños juegan desnudos en el pasto, los perros descansan en el piso, el padre se arrulla en la hamaca y la mujer tiende la ropa recién lavada de una cuerda que cruza a través de toda la casa sin vidrios en las ventanas ni puertas en las entradas.

La gente camina desde temprano por su pueblo de clima siempre tropical. Casas de colores pintorescos rodean la playa pero la selva las rodea a ellas. Pueblos mal pavimentados y mal organizados llenos de charcos. Los desafortunados transeúntes tratan de saltarlos cuando pueden o cruzarlos de puntitas cuando son demasiado grandes. La infraestructura de esos pueblos es pequeña, vieja y olvidada, maltrecha como si se hubiera cansado de esperar una prosperidad que siempre les dio la espalda. Las pescaderías al lado de los maltrechos muelles mal olientes a pescado destazado es lo mas prospero pero no siempre hay pescado que destazar.



Los chinos tienen 150 años de presencia en Panamá y son dueños de todos los pequeños negocios en todos y cada uno de los pueblos, en especial abarrotes, ferreterías y gasolineras. Dueños de los dueños de esas tierras benditas por dios maldecidas por el hombre que las vio tan ricas y no pudo tenerlas por naturaleza, decidió conquistarlas. Ahora los nativos son esclavos sin cadenas de los dueños de la tienda de “raya” que sube o baja los precios a placer en contubernio con sus paisanos de oriente.

Almirante es un pequeño pueblo muy parecido a todos los demás de la región: jodido. Bananero y pesquero ahí mismo nos embarcamos a las islas del archipiélago de Bocas del Toro. Era la primera vez que tocábamos aguas caribeñas y nos dejaron impresionados. El agua azul transparente, las casas de los indígenas en las orillas se pueden ver pescando en sus cayucos que se pierden en el horizonte azul y el azul de las aguas se confunden con las lejanas montañas azules unas menos azules que otras dependiendo que tan lejos esta una de la otra hasta perderse con el azul claro del cielo. 20 min en lancha y estábamos en isla colon, la más grande y turística del archipiélago.



Cabañas, hostales, restaurantes y bares todos de madera un ambiente muy peculiar lleno de turistas europeos y gringos, vimos pasar una linda europeíta en bicicleta de los 60’s con un vestido largo, lentes de sol y un paraguas en la mano, un ángel de vacaciones. La población nativa es negra y hablan Ingles creole descendientes directos de los esclavos introducidos por los españoles. No sentimos, rodeados de arena blanca, selva impenetrable, palmeras llenas de cocos y restos de barcos de antiguos naufragios: en una película de piratas del Caribe. Ahí de vista al mar Caribe de agua azul turquesa y arena blanca pasamos 4 días. Nos toco festejar el bicentenario de la revolución mexicana y el segundo mes de nuestro viaje viendo la lluvia caer y una borrachera de 3 cervezas cada uno y unas papas fritas de cena.

Emprendimos el camino de regreso a Cd. Colon a entrevistarnos con el capitán Sierra, era nuestra única esperanza de cruzar a Colombia de una vez por todas. Pero el destino nos jugaba otra broma….

Odiseo

jueves, 17 de febrero de 2011

VIVIR PANAMA PENINSULA DE AZUERO



Para vivir panamá, para saber lo que es panamá la real y pura panamá, hay que ira península de azuero, no habrás estado en panamá si no vas a azuero, en divisa hay que desviarse hacia el sur, y tomas camino hacia los santos.
Lo rico y hermoso de azuero no son sus playas, lo importante y grandioso de esta península es su gente,! Nunca había conocido a un pueblo tan mas hospitalario, gente panameña, la de verdad, azuero es panamá, parecen sacados de la película THE BIG FISH, los pueblitos de azuero están llenos de personas de gran corazón, todos absolutamente todos te quieren ofrecer su casa después de vivir como ratas inmundas en colon, decidimos surcar la panamericana en busca de nuevas aventuras carreteras!

Y llegamos a azuero, en donde el tiempo se detiene y se bebe cerveza panamá y atlas, y se escucha música de controversia, y uno camina entre personas de magia antigua!
Llegamos a preguntar por playa venado a una cantina que se encontraba en medio de la nada, nos ofrecieron cerveza panamá nada mas parar la moto, y accedimos sedientos como perros rabiosos, se armo la plática y la cerveza seguía y seguía, y la música contagiaba nuestros pulmones de energía, porque vaya música tíos, era imposible de no escuchar y vaya que gritos. Terminamos en la cocina de la dueña de la cantina cocinando y compartiendo con todo el mundo. Hicimos amistades tremendas mientras la música de Vicente Fernández y Antonio Aguilar rugía cojonudamente en medio de la nada!


Al día siguiente partimos y recorrimos toda la península, y paramos en n pueblo que se llama Santa Ana de los santos, llegamos a un bar pidiendo refugio ya que el cielo estaba despotricando contra la tierra con caudales de agua increíbles, llego una chica que vivía antes del bar, y nos llevo a su casa junto a du familia, nos alimentaron y nos dieron café y nos ofrecieron un techo al aire libre, cojonudo dijimos, es mucho mejor que cualquier hotel.

al amanecernos ofrecieron un café de lo más fuerte y rico, querías salir cagando leches de la energía que te daba aquel elixir antiguo conservado por años y años, después empezó la fiesta de los campesinos , que es algo tremendamente cojonudo, se reúnen varios pueblos y cada pueblo trae una carreta adornada con flores y alimentos de la zona, caña, coco, plátano, y atrás de la carreta van los aldeanos tocando con guitarras y violines y cantando, bebiendo seco (aguardiente panameño) y saludando a todo el mundo, porque aquí todos se conocen, incluso si eres extranjero eres ya como de la familia.

Y caminamos algunos cuantos metros y nos encontrábamos completamente borrachos porque todo el mundo nos ofrecía, ya en la noche se armo una pachanga súper cojonuda, en donde había música típica de controversia y cantadera, fuimos con las chicas de la familia que nos había alojado, bebimos cerveza porque todo el mundo invitaba, y al final yo termine tirado en medio de la carretera de lo ebrio que estaba, Ulises se fue con la Búfalo a perderse en sus delirios marxistas a otro pueblo cantando Alabama song, y bebió whisky toda la noche en cualquier bar que se le atravesaba, y con una sonrisa macabra decía: allá vamos tío! El mundo nos espera!



Al día siguiente fue demás calma, fuimos a pescar a las playas cercanas con las hijas del bartender de nuestro bar preferido, así que hicimos muy buenas amistades y el mundo se sentía a gusto con estos extraños mexicanos andrajosos y marihuanos y bebedores profesionales de cervezas intercontinentales. Para nuestra buena suerte los pescadores de la zona nos dieron camarones y pudimos pescar 6 buenos bagres con los que al final nos hicimos una tremenda cena acompañada de cerveza balboa, no hay nada mejor que un buen pez hecho presa por si mismo, nos relamimos las manos de lo sabrosos que estaban. Cojonudamente buenos!
Para demostrar lo agradecido que estaba el bartender con nosotros por sacar a sus hijas a pasear, ya que casi no tenían amistad con nadie. Nos pago un día entero de cervezas, así que la cerveza no dejo de rodar absolutamente ningún día en la semana que estuvimos en azuero, nuestros estómagos ya no podían con mas producto etílico pero no podíamos parar, había que demostrar de que están hechos los machos mexicanos, así que bebimos los dos cartones de cervezas balboas que nos pusieron enfrente, con unos buenos filetes de manta raya y acompañados por unos costosos puros que alguien nos tendió! Nosotros fumamos como dos emperadores en pleno reino dorado!


Los días pasaron y seguía la gallota, así se le llama al recalentado panameño, pero en vez de recalentado, es curarse la cruda, igual pasa la gente tocando y bebiendo atrás de las carretas, y bueno nos pusimos ebrios al igual que los siguientes días, convivimos con demasiada gente, los tragos no paraban de circular mientras ibas caminando, era una peda descomunal y totalmente fuera de control, te encontrabas hablando con todo el mundo, y a todos se la traía floja todo. Música cerveza y camaradería por todas partes.
Llego el día de nuestra partida, ya que teníamos que seguir hacia bocas del toro, nos levantamos y fuimos a despedirnos de charly, nuestro bartender y de sus hijas, que no habían ido a la escuela para despedirnos, fue una despedida triste y sencilla, se habían encariñado con estos vagos mexicanos amigables, prometimos regresar en algún futuro lejano, al emprender el viaje de alguna manera la gente sabía que ya nos íbamos, salían a la carretera a despedirnos, la gente nos saludaba y nos decía adiós. De verdad que fueron las personas de mas grande corazón que he conocido, un saludo enorme para Santa Ana de los santos, regresaremos!