Dijimos adiós a la gente de Azuero, dejamos nuestro rinconcito mágico sin voltear a tras para evitar las ganas de dar vuelta en U y quedarse a hacer vida en aquel pueblo místico: En verdad que nos tentó la idea. Apagamos los ardientes latidos del corazón y las ganas de quedarse apretando el acelerador con dirección al norte y pensando en nuestro próximo destino: Bocas del Toro.
Bucéfalo estiraba los pies después de 5 días de entumecimiento, relinchaba y reparaba de vez en cuando, alistándose para las grandes distancias. Saltamos de las playas del mar pacifico a las hermosas playas del mar Caribe del lado del Atlántico. Nos fuimos saltando montes, montañas y valles. Paisajes hermosos inolvidables que no retrate por no romper con aquel momento mágico, paisajes que se superan el uno al otro siempre el presente mejor que el anterior.

“Ojala y la memoria siempre recuerde las grandes personas y los fantásticos paisajes que no retrate por falta de valentía o más bien por no interrumpir la magia del momento. No cabe duda que las mejores fotos de un fotógrafo son las que están solamente impresas en su mente y susrecuerdos.”
Bajamos al nivel del mar otra vez, estábamos entre pueblos de la selva tropical a las orillas del mar Caribe, la pobreza no pareciera tan deslumbrante como antes o mas bien nos estábamos acostumbrando a ella. Tal vez se confunde con el ambiente cultural distintivo de todos los pueblos latinoamericanos y es ya parte del paisaje cotidiano, comienza entonces a pasar desapercibida.
La gente construye sus casas de troncos de madera y techos de paja sobre una base elevada a 2 metros de altura para eso de las inundaciones. La madera es vieja y despintada, los niños juegan desnudos en el pasto, los perros descansan en el piso, el padre se arrulla en la hamaca y la mujer tiende la ropa recién lavada de una cuerda que cruza a través de toda la casa sin vidrios en las ventanas ni puertas en las entradas.
La gente camina desde temprano por su pueblo de clima siempre tropical. Casas de colores pintorescos rodean la playa pero la selva las rodea a ellas. Pueblos mal pavimentados y mal organizados llenos de charcos. Los desafortunados transeúntes tratan de saltarlos cuando pueden o cruzarlos de puntitas cuando son demasiado grandes. La infraestructura de esos pueblos es pequeña, vieja y olvidada, maltrecha como si se hubiera cansado de esperar una prosperidad que siempre les dio la espalda. Las pescaderías al lado de los maltrechos muelles mal olientes a pescado destazado es lo mas prospero pero no siempre hay pescado que destazar.
Los chinos tienen 150 años de presencia en Panamá y son dueños de todos los pequeños negocios en todos y cada uno de los pueblos, en especial abarrotes, ferreterías y gasolineras. Dueños de los dueños de esas tierras benditas por dios maldecidas por el hombre que las vio tan ricas y no pudo tenerlas por naturaleza, decidió conquistarlas. Ahora los nativos son esclavos sin cadenas de los dueños de la tienda de “raya” que sube o baja los precios a placer en contubernio con sus paisanos de oriente.
Almirante es un pequeño pueblo muy parecido a todos los demás de la región: jodido. Bananero y pesquero ahí mismo nos embarcamos a las islas del archipiélago de Bocas del Toro. Era la primera vez que tocábamos aguas caribeñas y nos dejaron impresionados. El agua azul transparente, las casas de los indígenas en las orillas se pueden ver pescando en sus cayucos que se pierden en el horizonte azul y el azul de las aguas se confunden con las lejanas montañas azules unas menos azules que otras dependiendo que tan lejos esta una de la otra hasta perderse con el azul claro del cielo. 20 min en lancha y estábamos en isla colon, la más grande y turística del archipiélago.
Cabañas, hostales, restaurantes y bares todos de madera un ambiente muy peculiar lleno de turistas europeos y gringos, vimos pasar una linda europeíta en bicicleta de los 60’s con un vestido largo, lentes de sol y un paraguas en la mano, un ángel de vacaciones. La población nativa es negra y hablan Ingles creole descendientes directos de los esclavos introducidos por los españoles. No sentimos, rodeados de arena blanca, selva impenetrable, palmeras llenas de cocos y restos de barcos de antiguos naufragios: en una película de piratas del Caribe. Ahí de vista al mar Caribe de agua azul turquesa y arena blanca pasamos 4 días. Nos toco festejar el bicentenario de la revolución mexicana y el segundo mes de nuestro viaje viendo la lluvia caer y una borrachera de 3 cervezas cada uno y unas papas fritas de cena.
Emprendimos el camino de regreso a Cd. Colon a entrevistarnos con el capitán Sierra, era nuestra única esperanza de cruzar a Colombia de una vez por todas. Pero el destino nos jugaba otra broma….
Odiseo
1 comentario:
hola karnal ke chido estubo para la otra me impitas cambron atte.tu pimo fabian
Publicar un comentario