domingo, 20 de marzo de 2011


POR LAS RUTAS COLOMBIANAS
EN COLOMBIA NO HAY HOMBRE QUE ESTE CASADO CON UNA MUJER FEA, Y QUIEN DIGA LO CONTRARIO, NOS VAMOS A LOS PUÑOS!
Asi es como llegamos a Colombia, la Grande y Majestuosa Colombia, vestidos en harapos, con la ropa sucia y sin bañarnos por algun buen de tiempo, el mar caribe habia tostado nuestra piel y curtido nuestros pensamientos, ahora teniamos la carretera sudamericana toda nuestra por delante, desafiandonos y nosotros nos miramos con ojos locos, saboreando lo quenos esperaba al dar el primer paso, nuestros cerebros creaban ideas y torbellinos, estabamos en la ruta de garcia marquez, y todo era BACANO!
nuestro plan era llegar a medellin, cali, y seguir de rait.
salimos de Turbo en un bus directos a Medellin, para esperar a nuestro amigo Harvey, y pasar un dia alli conociendo y luego partir a Cali junto con el.
en medellin llegamos a una pension hotel o alojamiento o pocilga, la foto de al lado lo explica mejor, era un cuarto de 3x2, el techo habia sido devorado por las ratas aladas! tuvimos nuestro propio concierto de palomas en la noche!

Bebiendo de una botella robada de vino de dudosa calidad, si un mexicano en centro y sudamerica es peligros, ahora imagenense lacombinacion colombia-mexico, si, la policia hacia de las suyas cuando nos paraban, habia que demostrar que estabamos limpios de sustancias ilegales.

medellin fue la hostia, fuimos a caminar al rio de la ciudad, y a la feria, conocimos a una chica que pintaba en aerosol cuadros surrealistas, y desde hace mucho tiempo probamos la carne de cerdo, que de ahora en adelante seria el pan de cada dia, habiamos dejado atras el pollo frito centroamericano, bendita la carne de puerco, carne de verdad al fin!

El modus del viaje habia cambiado radicalmente, ahora volviamos a nuestras raices, el viajar a pata, de raitazo al puro estilo Ulises Y Alex, largas caminatas, el sol sobre nuestros huesos, La America Bendita sobre y bajo nuestras almas, mochila al hombro, QUE ES EL VAGAR? ES LA LUNA MATIZADA COMO ESPUMA DE TORMENTA!

Despues de estar en cali colombia y de convivir por 3 dias con intensas borracheras al estilo colombiano con nuestro buen parse harvey, y de librar algunas fiebres y crudas, partimos hacia la frontera con ecuador, a pasto, el plan era llegar de rait, nos subimos a un bus rumbo a las afueras de cali, al bajar tuvimos que caminar bastante porque nadie nos daba rait, caminamos alrededor de dos horas para llegar a el control de garita, para de alli buscar el rait mas facil, todo estaba cabron, el sol, el hambre, pero habia energia, la gente al vernos vagar por estas tierras se emocionaba, ivamos caminando y nos regalaban fruta, nos arrojaban jugos de los camiones, galletas, nos daban aliento, no habia rait, pero buena vibra si, adelante guerreros, nos gritaban!
ulises consiguio aventon de un policia, el poli nos lleno de fruta, nos compro platanos fritos y todo era camaraderia, estabamos en las gentiles tierras colombianas, no recuerdo en que lugar nos dejo, pero si fueron unas tres horas de buen rait, veiamos al ejercito levantar el dedo en señal de buena suerte, nos bajamos y tomamos un bus directo a pasto, alli en pasto dormimos en la central camionera, y al amanecer tomamos otro bus a la frotera con ecuador, estabamos decididos a llegar a macchu pichu lo mas pronto posible, de rait, en bus, caminando, en huesos o en harapos, en nuestros ojos habia cansansio, ulises con sus botas destrozadas, yo y mis converse que ya parecian huaraches, las barbas de semanas, ropa sucia, el dinero escaso, viajar de esta manera nos agotaba, ya que por lo regular dormiamos en las centrales de camion, con ruido de toda la gente, y casi ya no podiamos visitar muchos lugares., ya que esto generaba gastos, y el rait habia que aprovecharlo, teniamos que aprovechar la mas minima oportunidad para llegar a la montaña sagrada, se asomaba Ecuador!

martes, 15 de marzo de 2011

LA TRAVESIA DEL TAPON DEL DARIEN
(PANAMA-COLOMBIA)


Después de vender a Bucéfalo y tener algunos billetes en la bolsa partimos, mochila al hombro, a Miramar. Pero ahora no andábamos solos, Harbey, un amigo rolero Colombiano que conocimos en Panamá nos acompañaba. Teníamos un problema de 150 km en común: El tapón del Darién. Ahora el asunto no era Bucéfalo sino el mal tiempo el que ponía los ¨peros¨ para cruzar a Colombia. Las carreteras cerradas por los deslaves, los ríos desbordados, los pueblos inundados no nos dejaban llegar a nuestro destino.

Puerto Belo, un pequeño poblado a la orilla del mar Caribe que cuenta historias de piratas como Francis Draque y el pirata Morgan. Estaba devastado no por los cañonazos de barcos piratas sino por la lluvia. Un deslave acabo con la vida de 8 personas y derribo varios puentes de hace 300 años. Nosotros estuvimos hospedados ahí una semana antes y ahora todo lucia desolador.

De Miramar tomamos una lancha a Buenaventura, lugar únicamente accesible por bote, lancha o barco. El mar estaba tan alterado y nuestra lancha tan pequeña que mas de 2 veces pensamos nos hundiríamos. Olas gigantes hacían volar nuestra lancha por el aire, al retornar al duro océano nos botaba como espaguetis fuera de nuestros asientos. La lluvia que caía del cielo tampoco ayudaba mucho. Por fin en Buenaventura, escampo y el mar volvió a su calma habitual. Luego de disfrutar de varias islas blancas de agua azul transparente, grandes langostas y estrellas de mar, topamos con un barco ¨cocotero¨ que nos dio un ride a Nargana. Nargana es una pequeña isla un poco mas al sur de la comarca Kunayala. Nunca nos imaginamos que íbamos a la boca del lobo. Tuvimos la oportunidad de conocer y vivir de cerca con las culturas indígenas de las islas, presenciar sus rituales y costumbres pues nos ofrecieron amablemente sus casas y sus hamacas. La vida de los marineros mercantes que viajan de isla en isla vendiendo e intercambiando productos al puro estilo de Marco Polo Americano también es bien deslumbrante para conciencias no acostumbradas a la cultura del mar, barcos, cocos, plátanos y pescado. Experiencia que podría absurdamente resumir en una palabra: fascinante.



Nargana era otra broma cruel del Darién. Quedamos varados 3 días en una isla sin mucho que hacer. Cautivos dentro de la pequeña isla. La carretera bloqueada impedía el comercio por toda la comarca. Fuimos victimas también del aumento de precio de los productos más básicos de subsistencia como la cerveza. Entre más escasa se volvía, mas cara no la vendían. En nuestros momentos de ocio, cansados de leer y escribir, tratábamos de pescar sin carnada, hacíamos ejercicio, dábamos vueltas en círculos, fumábamos en exceso. Pegarle a la pared o las puertas se volvió cotidiano. Fuimos victimas de una desesperación casi demente. 3 tristes tigres libres en una isla que cada segundo que pasaba se parecía mas a las islas marías. Finalmente salimos en una lancha mercante repleta de hieleras con pollo y pescado. Nos acomodamos como pudimos entre la sangre que se mezclaba con el agua en el suelo de la lancha. Hubiéramos cruzado mas rápido pero paramos en las islas vendiendo pollo y pescado a los indígenas de las islas de la comarca de San Blas, donde vimos delfines y una migración de tortugas marinas.



A 5 millas de puerto Obaldía, frontera Panameña con Colombia quedamos varados. Después de ir por 1 hr. a mínima velocidad por falta de combustible, el motor quemaba su ultima gota de gasolina cuando el ultimo rayo de sol desaparecía detrás de las montañas. Quedamos a la deriva en la mar por 4 hrs. Éramos 9 pasajeros, 6 hieleras gigantes y un montón de equipaje, el viento soplaba mar adentro, el ancla no alcanzaba el suelo, no teníamos remos, ni véngalas, ni radio, ni gasolina. El ir y venir de las olas nos revolvía el estomago y una doña histérica nos revolvía la cabeza y cundía el pánico entre los tripulantes. El capitán, en quien deposite mis esperanzas de alguna solución razonable se puso a tocar un tambo de gasolina vacio con un desarmador y a aullar como lobo a la luna, o al mar, o a no se quien demonios. Mis esperanzas se desvanecieron al verlo hacer semejante estupidez. Una lancha con un tanque de 10 galones de gasolina llego a nuestro rescate 4 hrs después, haciendo caso a la luz que emitía nuestra pequeña linterna que en un intento desesperado apuntábamos a la costa.

Al día siguiente tomamos otra lancha rumbo a Capurgana, Colombia. Ya era pan comido. Un tripulante Belga dijo ¨esa gran montaña es la frontera, de aquel lado es Colombia¨ El Darién daba sus ultimas patadas de ahogado. La lluvia mojaba todo pero estábamos apunto de vencerlo. El agua dulce que caía del cielo contrastaba con el agua salada que levantaba el bote y la velocidad, eran nuestras guirnaldas de oliva. Nos dimos un apretón de manos. EL DARIEN PROBO EL CHILE MEXICANO, estábamos en Colombia….

viernes, 11 de marzo de 2011

La traicion del Capitan Sierra y el encuentro con los Mexicanos
Dia 66

Dejamos atrás Bocas del Toro y emprendimos el viaje a CD. Colon otra vez por la misma carretera que tantas veces nos vio pasar, los mismos paisajes, los mismos lugares. Comenzábamos a hartarnos de panamá, queríamos acción, largas distancias, sentir que vas conquistando el continente pero estábamos atrapados en un país 3 veces más pequeño que nuestro estado natal: Chihuahua. Nos sentíamos como leones enjaulados.

Llegamos una vez más a CD. Colon después de 2 días de camino. Decidimos no llegar a visitar a Duran pues no terminamos en muy buenas condiciones. Pasamos todo el día esperando al capitán Sierra afuera del muelle, solo nos daba largas, algo empezaba a oler mal. Aun así conservamos nuestro buen espíritu y confiamos en nuestra buena suerte, fuimos a comprar vivieres para nuestros 5 días en la mar, directo hasta la mística Cartagena de indias, ya me veía todo un marinero.

La mala noticia llego a las 12 de la noche. Los planes cambiaron súbitamente y todo nuestro plan se vino abajo arrastrando consigo la moral, las ilusiones y los planes. Ahora nos cobraría 800 dls por los 3 y solo hasta Pto. Obaldía todavía en Panamá. Era una vil traición, lo esperamos de oquis 15 días, ya teníamos más de un mes Panamá. Teníamos que pensar rápido, no teníamos donde dormir, era de madrugada, la ciudad es muy peligrosa, no teníamos plan, no teníamos nada. Decidimos pasar la noche ahí en el muelle, pagamos 5 dls al guardia que más bien era un cholo negro con una escopeta al hombro sacado del Bronx en NY para que nos diera chanza de tirar los sleepings en el suelo, moríamos de calor y los mosquitos nos dejaban sin sangre.

Una voz de acento familiar pregunto afuera –Buenas noches, estamos buscando barcos que nos lleven a Colombia- Salimos al encuentro de los viajeros, venían también en moto, por lo menos ya éramos 4 tristes tigres buscando llegar a Colombia. Lo mejor de todo fue que eran mexicanos, chilangos, estudiantes de la UNAM. Marco de sociología y Aldo de historia, los 2 amigos viajeros de antaño se dirigían esta vez a Brasil en sus motos 125cc, una verdadera hazaña. Fue como encontrar agua en el desierto, podíamos hablar y reír sin tener que explicar 2 o 3 veces lo mismo por eso de las variaciones del español, aparte de la identidad de

aspiraciones y conjunción de ensueños. Inspirados también por los viajes del Che eran nuestros iguales de esos que andan perdidos en cualquier parte del mundo y se supone no deban encontrarse. Intercambiamos e-mails y direcciones, ellos estaban trabajando en la Chorrera, un pueblo al sur de la Cd. de Panamá, nosotros seguimos sin tener nada pero seguro los volveríamos a ver. 4 mentes funcionan mejor que una.

Partimos a Cd de Panamá, tomaríamos una cruel decisión. El dinero escaseaba y teníamos ya demasiado tiempo en aquel país. Decidimos vender a Bucéfalo, lo empecé a ver con ojos de nostalgia. Ya no era el mismo de pronto lo vi cansado, opaco se veía sucio, maltratado ya de tantos kilómetros, tantas caidas, tantos caminos y carreteras, tantos países, pero fuerte y rudo, su mal aspecto le daba actitud, era nuestro guerrero, le debíamos la mayor parte de nuestro viaje. Me puse también a contemplarnos a nosotros mismos, más viejos, el pelo más largo, más sucios, la ropa rota o descocida, los zapatos casi sin suela, algo cansados y mas flacos víctimas de la degradación lenta y continua de la que se es víctima cuando se está lejos de casa y de los suyos. Era hora de separarnos para poder llegar a nuestro destino.

Agarramos de base un bar abandonado en playa Veracruz a las orillas del canal de Panamá. De ahí salíamos todos los días desde muy temprano a buscar comprador para bucéfalo o un golpe de suerte que nos llevara a los 3 hasta Colombia. Llegábamos muy entrada la noche, cansados y mal comidos a dormir en el piso con las manos vacías. Fuimos víctimas de la desesperación y la desesperanza. Me puse a hacer ejercicio, correr por la playa, leer, hasta me bañaba todos los días, pensando, pensando, pensando. Varias veces estuvimos tentados a mandar todo a chingar su madre y regresar a Juárez pero nunca pude aceptar la derrota.

Fuimos a visitar varias veces a los mexicanos, nos quedamos varios días en la casa abandonada que ellos agarraron de base. Le preparamos comida mexicana a la gente de la chatarrera y vimos varios desfiles en la pequeña Ciudad. Cuadrábamos información compartíamos contactos planeábamos estrategias juntos, unos por aquí otros por allá y nada. Conocimos a otro mexicano, Odavias Ruiz sobrio del ex gobernador de Oaxaca. Nos platicaba de su experiencia con la APPO muy en contraste con la vivida por los pobres mecánicos de las montañas de Oaxaca que visitamos hace ya 2 meses y bastantes días.

Terminamos en un departamento en Av. Argentina, cerca de la universidad de Panamá, Nos toco dormir en el mejor lugar del departamento acepto cuando llovía, el más fresco y usualmente el más visitado en nuestros momentos de ocio: El balcón. El mal del Darién fue como bautizamos al síndrome de no hacer nada por días, cuando no era la lluvia, era la hueva o la desesperanza de no encontrar salida a Colombia.

5 mexicanos, 1 colombiano, Harvey que traía su honda shadow desde Tampa, Florida con destino a su natal Cali Colombia y 1 venezolano, Manolo, de procedencia y destino misterioso. Pasaron varios días antes de poder vender a Bucéfalo, muchas promesas pero nadie tenía el dinero. Fue uno de los momentos más tristes del viaje: entregar las llaves de tu novia, tu moto. Fui a caminar un rato para no ver como se la llevaban.

Teníamos el dinero, el viaje cambiaba de modalidad, regresábamos a nuestros orígenes vagabundescos, después de todo la moto era un lujo para nosotros acostumbrados a caminar por las carreteras con el dedo arriba. 2 días después estábamos en puerto bello buscando lanchas rápidas a Colombia. Ahora el mal tiempo conspiraba en nuestra contra, estaba lloviendo tanto que cerraron el canal de panamá por 4ta ocasión en toda su historia. Carreteras devastadas, caminos inundados, cerros desgajados, difícilmente encontramos camión que nos llevara a pto. bello. Esta vez acompañados por Harvey, el Colombiano. Teníamos el tapón del Darién entre ojos.


Odiseo