martes, 15 de marzo de 2011

LA TRAVESIA DEL TAPON DEL DARIEN
(PANAMA-COLOMBIA)


Después de vender a Bucéfalo y tener algunos billetes en la bolsa partimos, mochila al hombro, a Miramar. Pero ahora no andábamos solos, Harbey, un amigo rolero Colombiano que conocimos en Panamá nos acompañaba. Teníamos un problema de 150 km en común: El tapón del Darién. Ahora el asunto no era Bucéfalo sino el mal tiempo el que ponía los ¨peros¨ para cruzar a Colombia. Las carreteras cerradas por los deslaves, los ríos desbordados, los pueblos inundados no nos dejaban llegar a nuestro destino.

Puerto Belo, un pequeño poblado a la orilla del mar Caribe que cuenta historias de piratas como Francis Draque y el pirata Morgan. Estaba devastado no por los cañonazos de barcos piratas sino por la lluvia. Un deslave acabo con la vida de 8 personas y derribo varios puentes de hace 300 años. Nosotros estuvimos hospedados ahí una semana antes y ahora todo lucia desolador.

De Miramar tomamos una lancha a Buenaventura, lugar únicamente accesible por bote, lancha o barco. El mar estaba tan alterado y nuestra lancha tan pequeña que mas de 2 veces pensamos nos hundiríamos. Olas gigantes hacían volar nuestra lancha por el aire, al retornar al duro océano nos botaba como espaguetis fuera de nuestros asientos. La lluvia que caía del cielo tampoco ayudaba mucho. Por fin en Buenaventura, escampo y el mar volvió a su calma habitual. Luego de disfrutar de varias islas blancas de agua azul transparente, grandes langostas y estrellas de mar, topamos con un barco ¨cocotero¨ que nos dio un ride a Nargana. Nargana es una pequeña isla un poco mas al sur de la comarca Kunayala. Nunca nos imaginamos que íbamos a la boca del lobo. Tuvimos la oportunidad de conocer y vivir de cerca con las culturas indígenas de las islas, presenciar sus rituales y costumbres pues nos ofrecieron amablemente sus casas y sus hamacas. La vida de los marineros mercantes que viajan de isla en isla vendiendo e intercambiando productos al puro estilo de Marco Polo Americano también es bien deslumbrante para conciencias no acostumbradas a la cultura del mar, barcos, cocos, plátanos y pescado. Experiencia que podría absurdamente resumir en una palabra: fascinante.



Nargana era otra broma cruel del Darién. Quedamos varados 3 días en una isla sin mucho que hacer. Cautivos dentro de la pequeña isla. La carretera bloqueada impedía el comercio por toda la comarca. Fuimos victimas también del aumento de precio de los productos más básicos de subsistencia como la cerveza. Entre más escasa se volvía, mas cara no la vendían. En nuestros momentos de ocio, cansados de leer y escribir, tratábamos de pescar sin carnada, hacíamos ejercicio, dábamos vueltas en círculos, fumábamos en exceso. Pegarle a la pared o las puertas se volvió cotidiano. Fuimos victimas de una desesperación casi demente. 3 tristes tigres libres en una isla que cada segundo que pasaba se parecía mas a las islas marías. Finalmente salimos en una lancha mercante repleta de hieleras con pollo y pescado. Nos acomodamos como pudimos entre la sangre que se mezclaba con el agua en el suelo de la lancha. Hubiéramos cruzado mas rápido pero paramos en las islas vendiendo pollo y pescado a los indígenas de las islas de la comarca de San Blas, donde vimos delfines y una migración de tortugas marinas.



A 5 millas de puerto Obaldía, frontera Panameña con Colombia quedamos varados. Después de ir por 1 hr. a mínima velocidad por falta de combustible, el motor quemaba su ultima gota de gasolina cuando el ultimo rayo de sol desaparecía detrás de las montañas. Quedamos a la deriva en la mar por 4 hrs. Éramos 9 pasajeros, 6 hieleras gigantes y un montón de equipaje, el viento soplaba mar adentro, el ancla no alcanzaba el suelo, no teníamos remos, ni véngalas, ni radio, ni gasolina. El ir y venir de las olas nos revolvía el estomago y una doña histérica nos revolvía la cabeza y cundía el pánico entre los tripulantes. El capitán, en quien deposite mis esperanzas de alguna solución razonable se puso a tocar un tambo de gasolina vacio con un desarmador y a aullar como lobo a la luna, o al mar, o a no se quien demonios. Mis esperanzas se desvanecieron al verlo hacer semejante estupidez. Una lancha con un tanque de 10 galones de gasolina llego a nuestro rescate 4 hrs después, haciendo caso a la luz que emitía nuestra pequeña linterna que en un intento desesperado apuntábamos a la costa.

Al día siguiente tomamos otra lancha rumbo a Capurgana, Colombia. Ya era pan comido. Un tripulante Belga dijo ¨esa gran montaña es la frontera, de aquel lado es Colombia¨ El Darién daba sus ultimas patadas de ahogado. La lluvia mojaba todo pero estábamos apunto de vencerlo. El agua dulce que caía del cielo contrastaba con el agua salada que levantaba el bote y la velocidad, eran nuestras guirnaldas de oliva. Nos dimos un apretón de manos. EL DARIEN PROBO EL CHILE MEXICANO, estábamos en Colombia….

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